Aprovechando la época veraniega en que algunos españoles, los que pueden, claro, cogen un avión y salen de España, he encontrado una reflexión en la página web Fino Filipino acerca de las quejas controladores aéreos.
En época de crisis para la mayoría de los españoles, también podemos observar que "Spain is different" tanto a la hora de cobrar como a la hora de quejarnos.
España..
- Renta anual per cápita: 23874€ (con 4 millones de parados)
- Sueldo del presidente del gobierno: 89.303,28 € Brutos/ año.
- Sueldo de un controlador aéreo: 330.000€ brutos/ año de media.
Con estas premisas para introducir mi humilde reflexión, uno se hace un poco a la idea del desequilibrio patente de las cifras.
El ministro de trabajo, José Blanco, propone rebajar de 330000€ brutos/ año que cobra un controlador aéreo medio, a 200000€ brutos/ año (MADRE DE DIOS BENDITO… PROPONEN DEJARLES UN MÍSERO SUELDO DE 18000€ Brutos al mes…). ¿Cual ha sido la reacción? una oleada de bajas por depresión en las torres de control de los aeropuertos españoles…
Entiendo que, si a una persona que cobra 1500€ netos al mes le rebajas el sueldo a 1000 lo va a notar mucho, ya que va a pasar de un sueldo mínimamente razonable a no poder a penas mantener los gastos fijos de una familia modesta sin hijos. Pero que una persona que se mete al bolsillo 27500€ brutos al mes (como 4 presidentes del gobierno), cuyo trabajo consiste básicamente en auditar una máquina que le hace gran parte del trabajo, vea su sueldo regulado hasta los 18000 €, no me parece como para quejarse. De hecho me parece como para dar gracias a Dios de mantener ese desproporcionado estatus de vida con respecto al cargo que se ostenta en una empresa pública. Vale que tienen gran responsabilidad y no es un trabajo que pueda hacer cualquiera, pero hablamos de 200.000€, más del doble de lo que cobra el presidente del Gobierno, lo cual no deja de ser una cifra comparativamente obscena.
Ese controlador, se permite el lujo de pedir una, cuanto menos, muy dudosa baja por depresión a la vez que muchos otros compañeros de trabajo y, en consecuencia, retrasar vuelos y amargar las vacaciones a miles de Españoles. Dicho sea de paso, y ya que hemos introducido cifras a la reflexión; ese Español que ve retrasadas o canceladas sus vacaciones de verano, tendría que donar su sueldo íntegro de un año para costear el sueldo de un único mes del “damnificado de lujo” que le está dejando en tierra.
¿Dónde si no podrían pasar estas cosas?… Spain is different.
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