miércoles, 4 de noviembre de 2009

Camaleónica Barcelona


Es uno de noviembre. Barcelona continúa su rutina bañada en turistas. Todavía… El frío de otoño deberá esperar. El retrato que ofrece la ciudad nos invita a perdernos por sus barrios históricos. A adentrarnos en sus calles multiculturales y a respirar el aire modernista que emana de sus parques. Pero hoy, día de Halloween, presente y pasado caminan juntos por la Ciudad Condal disfrazados para la ocasión.




Nueve de la mañana. Hora punta. Como si de un hormiguero se tratara, la gente emana de la boca del metro y se dispersa por la plaza Cataluña. Un lugar que une la antigua y la nueva ciudad para que turistas, nativos e inmigrantes se den cita en el corazón de Barcelona. Cada uno lleva su rumbo.

La rambla de Canaletas se convierte a todas horas del día y de la noche en el punto de encuentro de decenas de estatuas, que en ocasiones, recobran la vida. Inmóviles observan el trasiego multicultural esperando el sonido de su tan ansiado metal que les devuelva el movimiento. También, el famoso “Ronaldiho de la Rambla” deleita a los presentes con sus magistrales toques de balón como si del mismo futbolista se tratara, exhibición de dientes incluida.

El trasiego se hace cada vez más denso y complicado a mitad del recorrido. Los puestos de venta de flores hacen su agosto en la calurosa mañana de Todos los Santos. Pero hoy comienza noviembre. La entrada del invierno no desanima a los vendedores de pájaros, gallos y palomas a seguir con su peculiar comercio también en esta época. Gervasio Sánchez, un comerciante de 50 años, comenta: “El buen tiempo y el turismo durante todo el año facilitan las ventas”.

El agradable clima mediterráneo viste a los turistas de pantalón corto e invita a sentarse a tomar un helado en las terrazas del Paseo de Gràcia. Pero también los alejan de los habituales puestos de castañas más propios de esta estación. La típica “castanyada” catalana tendrá que esperar, aunque los puestos siguen en alerta.

Mientras, a nadie le amarga un dulce. Y es en estos días cuando las pastelerías cambian sus típicos pasteles y tartas por los “panellets”. Estos delicados pastelitos artesanos de distintos sabores llenan de colorido los escaparates junto a las clásicas calabazas de Halloween. Dolores García, una pastelera de 48 años afirma: “Hay mucha gente que vienen de otras ciudades para probarlos y vuelve para repetir”.

Según las estadísticas del Ayuntamiento, Barcelona es la ciudad europea con mayor número de motocicletas matriculadas en proporción con el número de habitantes. Y es que el intenso tráfico que circula por las principales avenidas desanima a muchos, e invitan a otros a usar las dos ruedas.

Precisamente, una de las arterias tomadas por estos ecológicos vehículos es el Paseo de Gràcia. En esta lujosa avenida se dan cita las más prestigiosas marcas de ropa que se alternan con locales de comida rápida. Según el periódico “El Mundo”, el precio anual del alquiler en esta vía en 2008 alcanzó los 26.000 euros el metro cuadrado. Y es que la famosa avenida alberga también a dos de las construcciones más representativas y turísticas de la ciudad: la Casa Batlló y La Pedrera.

Pero si por algo Barcelona es una ciudad con arte es por sus nueve construcciones protegidas por la UNESCO. El modernismo se respira por todos los rincones de la Ciudad Condal. No sólo en aquellos “made in Gaudí”, sino también en los que han sabido adaptar su diseño modernista del siglo XX a las exigencias tecnológicas del siglo XXI.

En el pulmón de Barcelona, en el Parque Güell, el sonido melodioso de los músicos ambulantes pone la banda sonora a un espacio que incita a la relajación y la meditación. El susurro musical se interrumpe por el murmullo de los turistas que se amontonan en la parte más alta de la colina formando una torre de Babel. Desde allí, la Barcelona del modernismo se distingue entre brumas. Al fondo, la Sagrada Familia y su inseparable grúa emergen impetuosas. Cada día, la catedral se siente unos metros más joven.

El olor a mar anima a pasear por el puerto antes del atardecer. El edificio de aduanas y la majestuosidad de Colón son dos signos que reviven el trasiego portuario en pleno descubrimiento del Nuevo Mundo. Esta referencia histórica contrasta con el actual nuevo mundo conquistado por los centros comerciales y los grandes transatlánticos.

Las gaviotas descienden desde lo alto de Montjuic, acompañadas por un rojizo sol de fondo, en busca de su cena. Signo inequívoco del atardecer en la playa de la Barceloneta. Es entonces cuando la Villa Olímpica y el Puerto Olímpico hacen mención a su origen y acogen a numerosos asiduos al deporte también en otoño. Los jugadores de voley playa, vestidos con el bañador, aprovechan los últimos rayos de sol que ofrece el día. Éstos comparten la arena con los turistas vestidos con ropa de otoño.

Los ciclistas y patinadores recorren la zona portuaria al igual que lo hizo, en 1848, la primera línea ferroviaria en España. La de Barcelona - Mataró. Un espacio que ha sido testigo del paso de un espacio degradado por la industria catalana a una zona residencial de alto standing diseñada para los atletas olímpicos de 1992.

La noche llega a la rambla de Canaletas, que sigue igual de transitada, o más, que durante el día. El tipo de personas que por ahí pasean se hace, a medida que avanza la noche, más peculiar. No sólo caminan simples turistas con sus cámaras, sino que Angelina Jolie, Nicole Kidman y Pep Guardiola coinciden en el mismo escenario, aunque sólo sea gracias a un lienzo. También, los vendedores ambulantes crecen a la luz de la luna y son muchos los que aprovechan para susurrar al oído: “Coca, Speed, María…”.

El dinamismo se apodera de la rambla con las figuras de Gollum, Jack Sparrow y Eduardo Manos-Tijeras que en esta noche de Halloween pasan desapercibidas. Las caretas y atuendos de aquellos que se disfrazan para la ocasión cambian el ambiente y el colorido de la Barcelona modernista.

La fiesta en el cielo y en el infierno va llegando a su fin. Conforme cae la madrugada sobre el barrio de Gràcia, el ambiente barcelonés comienza a dormirse. Permanece con la ilusión de despertar, un día más, para ofrecer su mejor legado histórico y cultural.




Laura Martín López

2 comentarios:

Laurikil dijo...

Me ha encantado laura, para mí el mejor que has hecho hasta ahora. Creo que sabes perfectamente descubrir una ciudad que, aunque muy complicada por tener tantos lugares diferentes dentro de ella, siempre se le ha considerado como el modelo más completo de lo que es la cultura española.

Unknown dijo...

Barcelona es una ciudad eminentemente cosmopólita. Aglutina en su ser tal variedad de pintorescos personajes que se antoja complicado no deleitarse en su amalgama de culturas.

Me ha gustado el relato, buen trabajo!