Durante tres años de continuas obras para acoger la Exposición Internacional de 2008, el barrio de La Almozara ha experimentado una gran expansión en cuanto a población, espacios verdes, infraestructuras y, sobre todo, de accesos. Casi un año después del inicio de la Expo, el barrio sigue beneficiándose de un cambio de imagen y de infraestructuras con la inauguración del último tramo del Anillo Verde y con la actual remodelación del puente de La Almozara.
Conforme todos estos cambios van rejuveneciendo el distrito, son muchos los vecinos que todavía recuerdan el antiguo barrio de la Química. Un barrio obrero, aislado entre las vías del tren y el Ebro y que contaba con una sola entrada: el puente del ferrocarril. Un puente creado entorno al año 1890 únicamente como paso del ferrocarril procedente de la Estación del Norte.
Francisco Balsera, secretario de la Asociación de vecinos de la Aljafería, recuerda: “En muchas ocasiones había que entrar al barrio con pañuelos tapando la boca porque no se podía respirar como consecuencia de la Industrial Química”. Dicha fábrica caracterizaba a un barrio extremadamente contaminado y de trabajadores de edad media y avanzada. Como consecuencia de esta industria se construyeron viviendas en Pablo Gargallo para alojar a los trabajadores que también disponían de residencia dentro de la propia fábrica.
Conforme todos estos cambios van rejuveneciendo el distrito, son muchos los vecinos que todavía recuerdan el antiguo barrio de la Química. Un barrio obrero, aislado entre las vías del tren y el Ebro y que contaba con una sola entrada: el puente del ferrocarril. Un puente creado entorno al año 1890 únicamente como paso del ferrocarril procedente de la Estación del Norte.Francisco Balsera, secretario de la Asociación de vecinos de la Aljafería, recuerda: “En muchas ocasiones había que entrar al barrio con pañuelos tapando la boca porque no se podía respirar como consecuencia de la Industrial Química”. Dicha fábrica caracterizaba a un barrio extremadamente contaminado y de trabajadores de edad media y avanzada. Como consecuencia de esta industria se construyeron viviendas en Pablo Gargallo para alojar a los trabajadores que también disponían de residencia dentro de la propia fábrica.
José Sanz, vecino de la Almozara, recuerda con ilusión cuando jugaba con nueve años entre los montones de pirita que producía la industria y volvía a casa con los pantalones teñidos de rojo. “También recuerdo cuando el lechero pasaba casa por casa dejando las botellas”, dice José.
Tras muchas reivindicaciones vecinales, el cierre de “la Química” en 1979 supuso el principio del progreso y de la expansión del barrio. El principal cambio se produjo de manera demográfica. Podemos afirmar que en los años ochenta y noventa pasó de ser un barrio expresamente de trabajadores de la Industrial y de RENFE a ser una población todavía envejecida aunque en progreso de rejuvenecimiento. En 1981, el 70% de los vecinos comprendían las edades entre 20 y 64 años y los inmigrantes no superaban los 350 censados.
La apertura de paso a las Delicias atrajo a muchos zaragozanos que se instalaron en los nuevos edificios de la avenida Almozara y Puerta Sancho. Estas nuevas construcciones contrastaban entre las pequeñas parcelas con huertos y los enormes solares que contenía el barrio. Marcelino Madrid, exvecino de la avenida Almozara comenta: “mi bloque era el único de más de cuatro plantas que había en toda la avenida y de los pocos edificios altos que había en el barrio”. También recuerda que su piso costó 255.000 pesetas en el año 1968.
Durante la década de los 80 y 90, de manera progresiva, el barrio fue convirtiéndose en un espacio acogedor y cada vez más poblado. En torno al año 1991 había 29.284 personas censadas en el distrito. Esto hizo necesario la creación de servicios públicos como el ambulatorio, tres colegios que acogiesen a la creciente población infantil y el tan reivindicado centro cívico. Estamos ante un nuevo cambio demográfico que deja atrás el perfil de vecino trabajador para acoger a un nuevo vecino que sale del barrio para trabajar y que cuenta ya con varios niños pequeños.
Por otra parte, nos vamos acercando al barrio, que en 2004, se preparaba para un gran acontecimiento internacional como fue la Expo. Dicho evento, según se plasmaba en las primeras maquetas del ayuntamiento, preveía un futuro de cambios para el barrio. Y así fue, empezando por la apertura a la autopista A68 que se convirtió en el tercer acceso al barrio. El puente del Tercer Milenio junto con la Pasarela del Voluntariado son las dos grandes infraestructuras que aportan un nuevo conjunto visual a un barrio que apunta al modernismo sin mirar a su pasado industrial.
La Expo también trajo consigo la revalorización de los precios, que desde las 255.000 pesetas que había costado uno de los primeros pisos del barrio en el año 1968, actualmente los pisos en la misma avenida rondan los 270.455 euros (45 millones de pesetas).
A pesar de la revalorización de los pisos, un dossier de la Asociación de Vecinos indica que la población censada en el distrito en el año 2008 es de 25.984 personas. De las cuales, 12.680 son hombres y 13.304 mujeres. La edad media es de 40 años, bastante inferior a la que se observaba 30 años atrás. También en estos últimos años se puede apreciar cómo la población inmigrante ha aumentado un 22.85% con respecto al año 2007, situándose en el 10,22% del total de vecinos. Los inmigrantes proceden principalmente de Rumania y de Marruecos.
Treinta años después, estos vecinos pueden disfrutar de sus riberas limpias, sin maleza y adaptadas para pasear. El último tramo del Anillo Verde, inaugurado precisamente en la Almozara, completa los 30 kilómetros de carril bici a lo largo de las riberas y principales parques de Zaragoza. Pilar López, vecina de la Almozara, disfruta en bicicleta de esta nueva imagen de su ribera y comenta: “Después de tantos años de obras esperando que adecentasen toda esta zona, merece la pena dar un paseo ahora con el buen tiempo”.
Actualmente se están llevando a cabo las últimas modificaciones de aquel lejano puente del ferrocarril de 1890. Las obras consisten en la construcción de un paseo central elevado con carril bici y un mirador. Muchos conductores no están conformes con los atascos que se forman en hora punta. Aunque desde la asociación de vecinos se afirma: “A pesar de los problemas que puedan ocasionar las obras, una vez terminadas pasamos a estar muy contentos. Las obras hay que sufrirlas”.
Con el cierre de la Química comenzó un desarrollo sin precedentes para el barrio. Un año después del comienzo de la Expo, las asociaciones de vecinos de la Almozara siguen luchando por nuevas necesidades que quedan por venir. La construcción de un nuevo centro de salud, una nueva iglesia y las tan demandadas piscinas son algunas de las propuestas que completarían una Almozara treinta años rejuvenecida y, todavía, sumida en un constante desarrollo.
Tras muchas reivindicaciones vecinales, el cierre de “la Química” en 1979 supuso el principio del progreso y de la expansión del barrio. El principal cambio se produjo de manera demográfica. Podemos afirmar que en los años ochenta y noventa pasó de ser un barrio expresamente de trabajadores de la Industrial y de RENFE a ser una población todavía envejecida aunque en progreso de rejuvenecimiento. En 1981, el 70% de los vecinos comprendían las edades entre 20 y 64 años y los inmigrantes no superaban los 350 censados.
La apertura de paso a las Delicias atrajo a muchos zaragozanos que se instalaron en los nuevos edificios de la avenida Almozara y Puerta Sancho. Estas nuevas construcciones contrastaban entre las pequeñas parcelas con huertos y los enormes solares que contenía el barrio. Marcelino Madrid, exvecino de la avenida Almozara comenta: “mi bloque era el único de más de cuatro plantas que había en toda la avenida y de los pocos edificios altos que había en el barrio”. También recuerda que su piso costó 255.000 pesetas en el año 1968.Durante la década de los 80 y 90, de manera progresiva, el barrio fue convirtiéndose en un espacio acogedor y cada vez más poblado. En torno al año 1991 había 29.284 personas censadas en el distrito. Esto hizo necesario la creación de servicios públicos como el ambulatorio, tres colegios que acogiesen a la creciente población infantil y el tan reivindicado centro cívico. Estamos ante un nuevo cambio demográfico que deja atrás el perfil de vecino trabajador para acoger a un nuevo vecino que sale del barrio para trabajar y que cuenta ya con varios niños pequeños.
Por otra parte, nos vamos acercando al barrio, que en 2004, se preparaba para un gran acontecimiento internacional como fue la Expo. Dicho evento, según se plasmaba en las primeras maquetas del ayuntamiento, preveía un futuro de cambios para el barrio. Y así fue, empezando por la apertura a la autopista A68 que se convirtió en el tercer acceso al barrio. El puente del Tercer Milenio junto con la Pasarela del Voluntariado son las dos grandes infraestructuras que aportan un nuevo conjunto visual a un barrio que apunta al modernismo sin mirar a su pasado industrial.
La Expo también trajo consigo la revalorización de los precios, que desde las 255.000 pesetas que había costado uno de los primeros pisos del barrio en el año 1968, actualmente los pisos en la misma avenida rondan los 270.455 euros (45 millones de pesetas).
A pesar de la revalorización de los pisos, un dossier de la Asociación de Vecinos indica que la población censada en el distrito en el año 2008 es de 25.984 personas. De las cuales, 12.680 son hombres y 13.304 mujeres. La edad media es de 40 años, bastante inferior a la que se observaba 30 años atrás. También en estos últimos años se puede apreciar cómo la población inmigrante ha aumentado un 22.85% con respecto al año 2007, situándose en el 10,22% del total de vecinos. Los inmigrantes proceden principalmente de Rumania y de Marruecos.
Treinta años después, estos vecinos pueden disfrutar de sus riberas limpias, sin maleza y adaptadas para pasear. El último tramo del Anillo Verde, inaugurado precisamente en la Almozara, completa los 30 kilómetros de carril bici a lo largo de las riberas y principales parques de Zaragoza. Pilar López, vecina de la Almozara, disfruta en bicicleta de esta nueva imagen de su ribera y comenta: “Después de tantos años de obras esperando que adecentasen toda esta zona, merece la pena dar un paseo ahora con el buen tiempo”.
Actualmente se están llevando a cabo las últimas modificaciones de aquel lejano puente del ferrocarril de 1890. Las obras consisten en la construcción de un paseo central elevado con carril bici y un mirador. Muchos conductores no están conformes con los atascos que se forman en hora punta. Aunque desde la asociación de vecinos se afirma: “A pesar de los problemas que puedan ocasionar las obras, una vez terminadas pasamos a estar muy contentos. Las obras hay que sufrirlas”.
Con el cierre de la Química comenzó un desarrollo sin precedentes para el barrio. Un año después del comienzo de la Expo, las asociaciones de vecinos de la Almozara siguen luchando por nuevas necesidades que quedan por venir. La construcción de un nuevo centro de salud, una nueva iglesia y las tan demandadas piscinas son algunas de las propuestas que completarían una Almozara treinta años rejuvenecida y, todavía, sumida en un constante desarrollo.
Fotografías: Google Imagenes
Laura Martín López
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